“Un cristiano es libre, dueño y señor de todas las cosas y no está sometido a nadie. Un cristiano es un esclavo sujeto a prestación personal en todas las cosas y está sometido a todos” Martín Lutero. 1520

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Aleluya.

Me pregunto cuantos de los que frecuentemente utilizan la expresión "¡Aleluya!", son conscientes de su auténtico significado.

Muchos pensarán que simplemente se trata de una expresión de alegría, e incluso en el lenguaje popular se llega a emplear como sinónimo de "Ya era hora", "por fin".

Pero realmente nos econtramos con una palabra hebrea que se podría traducir por "¡Alaben al Señor!" o "Gloria a Dios".

Y lo que podría incomodar más aún a los que la expresan, es que en todo el Nuevo Testamento sólo se emplea en Apocalipsis 19:1-6, y es para manifestar alegría y júbilo por la destrucción de la gran ramera que había corrompido la tierra y porque se ha llevado a cabo la venganza por la muerte de los siervos de Dios.

Por tanto, qué paradójico resulta esa palabra en boca de quienes deberían temer el momento en que se produzca ese acontecimiento que llenará de gozo y celebración los cielos. ¡Aleluya entonces!

domingo, 13 de septiembre de 2009

Le he dado mis señas a la muerte,
Para que sin buscarme me encuentre,
Que no piense que la temí,
que me oculté de su suerte...
¡Seanos cercana la muerte!
¿No está ya siempre presente?
Me voy, sin decir adiós a mi gente,
sin saciarme del amor, de la verdad,
de la hermosura, de la bondad...
Pero corro en todo instante,
para alcanzar en cada instante,
la meta, la eternidad.

Poema escrito por Necati Aydin, torturado hasta la muerte, el 18 de abril de 2007, en la oficina de una editorial cristiana evangélica en la ciudad de Malatya (Turquía)

viernes, 4 de septiembre de 2009

El cristianismo con o contra las nuevas tecnologías.

Partamos de la base de que por definición el cristianismo está en contra de muy pocas cosas, y creo que difícilmente se podrá considerar que las nuevas tecnologías sean una de ellas.

Jamás se podrá encontrar prueba alguna en la Biblia contra cualquier tecnología. Otro asunto es el empleo y finalidad que se dé a cualquier tecnología.

Sería inimaginable el retroceso brutal que hubiera supuesto para la difusión y crecimiento del cristianismo si la iglesia se hubiera opuesto al empleo de la imprenta inventada por Gutenberg, o si mucho antes no se hubiera ido actualizando el empleo de nuevos formatos donde recoger la escritura y los medios para plasmarla. A estas alturas todavía estaríamos esperando por años para recoger la Biblia que encargamos al copista de turno.

Pero si el cristianismo ha sabido aprovecharse de los progresos técnicos, no menos es verdad que también los han sabido emplear los enemigos del cristianismo, y a menudo con mayor diligencia y rapidez.

Se trata de una carrera en la que es difícil tomar ventaja y muy fácil quedarse atrás. No se puede desaprovechar cualquier resquicio que deje la técnica para permitirnos difundir con mayor amplitud y nitidez la Palabra de Dios, pero hay que tener en cuenta que lo primordial a la hora de trasmitir la Palabra de Dios es la misma Biblia. Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Rom. 10:17, por lo tanto más que en el formato en que se trasmita el mensaje, nos tenemos que fijar en la fidelidad de la información que proporcionamos a la misma Palabra.

Es importante ser fieles en ese aspecto a la Palabra, porque tenemos algún que otro ejemplo que nos lo muestra. Primero fue la más que explicita La Pasión de Mel Gibson, parecía que tras su proyección todas las iglesias iban a tener que aumentar su aforo por la masiva afluencia de nuevos creyentes; más tarde fue la un poco más críptica Las Crónicas de Narnia la que parecía que iba a conseguir mejorar esas avalanchas, pero nada de eso sucedió.

Hoy en día prácticamente todas las iglesias cuentan con su web o blog, sus pastores pueden escribir sus sermones en modernos ordenadores y trasmitirlos en tiempos que dejarían sobrecogido a San Pablo, pero tampoco se producen esas avalanchas. Es evidente que la clave no está en lo espectacular o rapidez de la información, sino en la información misma. Lo que llega deprisa, deprisa se va, y lo que impresiona por lo espectacular se difumina en cuanto llega otro mensaje sólo un poco más brillante.

Si fundamentamos nuestro mensaje sólo en la tecnología, sucederá que como dice la parábola, el mensaje se quedará junto al camino, no echará raíz y será arrebatado rápidamente. En cambio el mensaje fundamentado en la misma Palabra, sin grandes artificios sino basado en la palabra escrita y en la palabra hablada: “Luego la fe es por el oír; y el oír por la palabra de Dios. Rom.10:17

Así que no debemos tener miedo a las tecnologías que van llegando y que cada vez más rápido pierden la condición de nuevas. No se trata de eludirlas pero tampoco de idolatrarlas. El cristianismo las debe considerar como un simple apoyo para propagar el Mensaje, eso sí, con la condición de que el Mensaje sea con mayúsculas (fundamentado en la Palabra de Dios) y que siempre sea superior en todo al que sólo tiene minúsculas (el que se opone a la Palabra de Dios)

jueves, 25 de junio de 2009

Roperos

Supongo que con esto de la crisis, los roperos de las iglesias tendrán más trabajo que nunca, aunque, por el contrario también recibirán menos donaciones que nunca. Difícil paradoja.

Recuerdo que en una iglesia tenían que cobrar una cantidad simbólica, creo que 50 céntimos, por cada prenda retirada. El motivo era que habían descubierto que había gente que prefería retirar nueva ropa (aunque lo de “nueva” es un decir”) que tener que lavar la que ya tenían.

Otras iglesias aunque sabían que eso sucedía, preferían hacer la vista gorda y pensar que un buen tanto por ciento de la ropa iría a buenas manos. En cambio, cada vez son más las iglesias que cancelan ese servicio.

Pocas son las que prestan servicio de comedor, y me imagino que ahí la situación será similar. Pero una solución que se me ocurre en ambos casos es que quien quiera ropa o comida tenga que asistir a una pequeña charla evangelística. Sería una buena ocasión para conseguir conversiones, y de paso evitar el temible saqueo de los aprovechados. Quien tiene hambre o necesidad de ropa no tendrá mucha queja si se le piden quince o veinte minutos de su tiempo (Y más si se tiene en cuenta que a cambio puede conseguir la eternidad)

viernes, 5 de junio de 2009

Buenas noticias.



En relación con la entrada anterior, tengo que manifestar mi alegría cuando en la página de dicha iglesia encontré el anterior aviso. Quiera Dios que todo ello sea de bendición y propicie un crecimiento aún mayor de esa iglesia. Pronto les visitaré.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Visita.

Hace pocos domingos visité una iglesia que no pertenece a mi denominación.
Para lo que es habitual en las iglesias evangélicas españolas, el templo era imponente y uno de los de más solera de la capital. Enseguida se ve que la comunidad cuenta con un presupuesto más que correcto y los medios disponibles son suficientes para atender a las necesidades de todos los creyentes.
¿Suficientes? No exactamente. Esa iglesia adolece de falta de pastor. Llevan bastante tiempo sin él, y aunque el visitante ocasional es bienvenido sin lugar a dudas, es orientado, confortado e incluso invitado a participar en la escuela dominical posterior (abierta a todas las edades)
Resultaba animador ver cómo participaban bastantes fieles a lo largo del oficio: lecturas, canto de himnos, ofrendas, distribución de la cena, etc., Pero se veía que faltaba algo.
Valga la mala comparación, pero mientras asistía al acto no pude por menos que pensar que estaba verificando la diferencia que existía entre un equipo profesional y uno aficionado.
Me pregunto cómo será un oficio en en las iglesias que teóricamente no cuentan con ministros ordenados y todos los miembros tienen las mismas opciones de participar, hablar u orar, como sucede entre los cuáqueros.
Ciertamente el contar con un pastor también tiene sus riesgos y desventajas: personalismo, asunción de tareas que no son suyas, excesivo control, etc. pero visto lo visto, es un riesgo que merece la pena aceptar.

martes, 12 de mayo de 2009

Orando.


Si esta simpática foto se está difundiendo por toda la red, es con la idea de que tras la primera sonrisa pueda surgir un cierto afán de imitación, más o menos como hace el perro. Dudo que muchos de los que tienen olvidada la oración diaria vayan a retomarla con esta imagen, aunque sin duda los caminos y métodos del Señor son inescrutables y lo que no han conseguido películas como La Pasión, lo consiga una barata foto.

Si es tu caso, te animo a que no lo dejes para más tarde, no cabe duda que el intentarlo es gratis, difícil al principio pero muy gratificante. Inténtalo y no te arrepentirás. Si te acompaña tu perro o no es su decisión, pero también puedes intentar conversar con Dios mientras le sacas a pasear.


Tal vez eso es lo que en esos momentos estaba pidiendo el animal.