“Un cristiano es libre, dueño y señor de todas las cosas y no está sometido a nadie. Un cristiano es un esclavo sujeto a prestación personal en todas las cosas y está sometido a todos” Martín Lutero. 1520

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Aleluya.

Me pregunto cuantos de los que frecuentemente utilizan la expresión "¡Aleluya!", son conscientes de su auténtico significado.

Muchos pensarán que simplemente se trata de una expresión de alegría, e incluso en el lenguaje popular se llega a emplear como sinónimo de "Ya era hora", "por fin".

Pero realmente nos econtramos con una palabra hebrea que se podría traducir por "¡Alaben al Señor!" o "Gloria a Dios".

Y lo que podría incomodar más aún a los que la expresan, es que en todo el Nuevo Testamento sólo se emplea en Apocalipsis 19:1-6, y es para manifestar alegría y júbilo por la destrucción de la gran ramera que había corrompido la tierra y porque se ha llevado a cabo la venganza por la muerte de los siervos de Dios.

Por tanto, qué paradójico resulta esa palabra en boca de quienes deberían temer el momento en que se produzca ese acontecimiento que llenará de gozo y celebración los cielos. ¡Aleluya entonces!

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