Hace algunos años leí en la hoja de un calendario con devociones que a una mujer le robaron el bolso.
Entre sus pertenencias se hallaba un librito con los cuatro evangelios que, obviamente, incluyó en la denuncia ante la Policía.
A las dos semanas, cuando ya daba por perdido el contenido, al volver a su casa encontró en la puerta una bolsa de plástico que contenía el bolso con casi todas las pertenencias.
Observó que faltaban los evangelios y en su lugar se hallaba una nota que decía:
“Estimada señora, lamentamos mucho el perjuicio que le causamos al robarle lo que era suyo.
Después de ello leímos al principio con curiosidad y luego con interés, los evangelios. Tenemos que decirle que esa lectura ha producido una gran trasformación en nosotros, tal es así que por ello le devolvemos lo que es suyo.
Pese a ello nos tomamos la libertad de quedarnos con esos evangelios que tan hondo nos ha llegado. Espero que nos perdone este último delito. Le estamos muy agradecidos”
Precisamente hoy a un familiar mío le han robado su ordenador portátil en cuyo maletín también se hallaba una Biblia.
Sé que es poco probable, pero si la Palabra produjera el mismo efecto, me comprometo a reflejarlo en este blog. (Y también a incluir siempre una Biblia en el maletín de mi ordenador)
martes, 31 de agosto de 2010
viernes, 30 de julio de 2010
Posible encuesta.
Sería interesante que alguien se tomara la molestia de hacer una encuesta a nivel nacional entre los protestantes españoles.
Simplemente se trataría de preguntar el grado de disposición a asistir al culto de otra denominación cuando al desplazarse por las vacaciones uno se encuentra con que en el lugar de veraneo hay una iglesia de otra denominación y no de la propia.
Simplemente se trataría de preguntar el grado de disposición a asistir al culto de otra denominación cuando al desplazarse por las vacaciones uno se encuentra con que en el lugar de veraneo hay una iglesia de otra denominación y no de la propia.
viernes, 25 de junio de 2010
¿Cristiano y militar?
A menudo se argumenta que para un cristiano la guerra está prohibida basándose en la reacción de Cristo cuando Pedro le quiso defender al ser apresado.
Pedro saca la espada y corta la oreja de uno de los agresores. Jesús le recrimina su acción y sana al herido.
Pero es curioso que el reproche va dirigido a la acción y no al hecho de portar un arma. De hecho la Biblia nos muestra que Pedro vuelva a guardar el arma, pero no se deshace de ella.
Y evidentemente Cristo sabría que usaba tal artilugio. Si se lo hubiera reprochado, sin duda Pedro se hubiera deshecho de ella.
Al margen de esto tenemos el hecho de que Cristo habla con un centurión al que le salva un siervo. Cristo alaba la fe de este centurión, pero en ningún momento le recrimina su profesión o le reprocha las armas que seguramente portaría.
Pedro saca la espada y corta la oreja de uno de los agresores. Jesús le recrimina su acción y sana al herido.
Pero es curioso que el reproche va dirigido a la acción y no al hecho de portar un arma. De hecho la Biblia nos muestra que Pedro vuelva a guardar el arma, pero no se deshace de ella.
Y evidentemente Cristo sabría que usaba tal artilugio. Si se lo hubiera reprochado, sin duda Pedro se hubiera deshecho de ella.
Al margen de esto tenemos el hecho de que Cristo habla con un centurión al que le salva un siervo. Cristo alaba la fe de este centurión, pero en ningún momento le recrimina su profesión o le reprocha las armas que seguramente portaría.
martes, 15 de junio de 2010
¿Cuáles son las principales características de una teología que describa e interprete la misión de Dios y que al mismo tiempo sea sana y misional (ayude a movilizar para el desarrollo de una práctica misionera)?
Una teología con estas características debe estar formada por la influencia de las múltiples áreas de la teología como el evangelismo, la eclesiología, acción social, enseñanza teológica, apologética, hermenéutica, etc. así como otros campos como la sociología, historia, economía, religiones comparadas, etc. Así debemos integrar todos esos saberes tan diversos como numerosos en nuestra actividad de misión, todo ello aderezado con nuestra espiritualidad, afirmación de la existencia de Dios y compromiso cristiano.
Para evitar que se vuelva una ciencia que se estudia a si misma y que no pasa de ahí, hay que tener en cuenta que debe establecer su centro de referencia en Jesucristo y su misión, por tanto se verá a si misma como colaboradora de la misión de Jesucristo por el poder del Espíritu Santo.
Esta teología debe servir para analizar si las prácticas actuales o que se estudia implantar analizando si son prácticas que sitúan a Jesucristo como centro de su actividad y finalidad.
Debe servir asimismo para estimular en el creyente, que por el hecho de serlo ha de verse involucrado en la actividad de misión, un estilo de pensamiento teológico y una conciencia misionera.
El creyente debe verse a si mismo situado en Jesucristo y dispuesto a una actividad que le va a llevar a otros puntos sirviéndose de sus conocimientos de otras ciencias y disciplinas de estudio, pero tras lo cual volverá nuevamente a Jesucristo, desde donde partió.
Una teología con estas características debe estar formada por la influencia de las múltiples áreas de la teología como el evangelismo, la eclesiología, acción social, enseñanza teológica, apologética, hermenéutica, etc. así como otros campos como la sociología, historia, economía, religiones comparadas, etc. Así debemos integrar todos esos saberes tan diversos como numerosos en nuestra actividad de misión, todo ello aderezado con nuestra espiritualidad, afirmación de la existencia de Dios y compromiso cristiano.
Para evitar que se vuelva una ciencia que se estudia a si misma y que no pasa de ahí, hay que tener en cuenta que debe establecer su centro de referencia en Jesucristo y su misión, por tanto se verá a si misma como colaboradora de la misión de Jesucristo por el poder del Espíritu Santo.
Esta teología debe servir para analizar si las prácticas actuales o que se estudia implantar analizando si son prácticas que sitúan a Jesucristo como centro de su actividad y finalidad.
Debe servir asimismo para estimular en el creyente, que por el hecho de serlo ha de verse involucrado en la actividad de misión, un estilo de pensamiento teológico y una conciencia misionera.
El creyente debe verse a si mismo situado en Jesucristo y dispuesto a una actividad que le va a llevar a otros puntos sirviéndose de sus conocimientos de otras ciencias y disciplinas de estudio, pero tras lo cual volverá nuevamente a Jesucristo, desde donde partió.
sábado, 5 de junio de 2010
Oración.
Que Dios provea trabajo digno al pueblo español. Que los obreros sean responsables como si trabajasen para Dios.
Te pedimos, Señor, que nos des a todos tu ayuda en estos tiempos de incertidumbre.
Te imploramos por aquellos que se ven sin la posibilidad de ganarse el pan de cada día con el sudor de su frente y que ven como no pueden llevar a sus hogares ni siquiera lo imprescindible para el sustento de los suyos.
Demandamos tu ayuda, Señor, para aquellos que viven actualmente con el miedo de perder su trabajo, para que puedan superar ese temor y no caer en la desesperanza, abandonándose en tu benévola protección. Para que aún cuando se sientan abandonados por todos, puedan ver que Tú eres fiel y no dejas a tus hijos. Que eres roca firme donde pueden hallar un asidero donde soportar con firmeza la negra tempestad que se les viene encima.
Rogamos porque en nuestros trabajos no caigamos en la tentación de sentir envidia y odio hacia aquellos que creemos más afortunados que nosotros. Mientras que no tenemos en cuenta a aquellos que se hallan en peor situación sin que los tengamos en cuenta y por los que no somos capaces de compadecernos sumidos en nuestro egoísmo. Quede por tanto lejos de nosotros el afán de compararnos con aquellos que más tienen y olvidarnos con aquellos que menos tienen.
Suplicamos que no permitas que la actual situación nos arrastre a sentir odio y menosprecio por aquellos para quienes tenemos que trabajar y de quienes depende nuestra subsistencia, que sepamos ver que ellos también son hijos de Dios, que seamos capaces de pedir por ellos, porque no se vean atrapados en los pecados del egoísmo, de la avaricia y la soberbia, a la vez que nosotros no caigamos en los pecados de la ira y la envidia.
Asimismo te imploramos porque podamos ser capaces de sentir que trabajamos realmente para Dios, que seamos capaces de ver más allá de aquellos que cada día nos dirigen en nuestra labor y que somos en realidad mayordomos de aquellos bienes que Dios nos encomienda, entre los cuales está aquello que ganamos con nuestro trabajo, que debemos realizar dignamente nuestro trabajo porque con ello glorificamos a Dios y damos testimonio ante los demás de nuestra fe, de nuestro compromiso y de nuestra esperanza. Amén.
Te pedimos, Señor, que nos des a todos tu ayuda en estos tiempos de incertidumbre.
Te imploramos por aquellos que se ven sin la posibilidad de ganarse el pan de cada día con el sudor de su frente y que ven como no pueden llevar a sus hogares ni siquiera lo imprescindible para el sustento de los suyos.
Demandamos tu ayuda, Señor, para aquellos que viven actualmente con el miedo de perder su trabajo, para que puedan superar ese temor y no caer en la desesperanza, abandonándose en tu benévola protección. Para que aún cuando se sientan abandonados por todos, puedan ver que Tú eres fiel y no dejas a tus hijos. Que eres roca firme donde pueden hallar un asidero donde soportar con firmeza la negra tempestad que se les viene encima.
Rogamos porque en nuestros trabajos no caigamos en la tentación de sentir envidia y odio hacia aquellos que creemos más afortunados que nosotros. Mientras que no tenemos en cuenta a aquellos que se hallan en peor situación sin que los tengamos en cuenta y por los que no somos capaces de compadecernos sumidos en nuestro egoísmo. Quede por tanto lejos de nosotros el afán de compararnos con aquellos que más tienen y olvidarnos con aquellos que menos tienen.
Suplicamos que no permitas que la actual situación nos arrastre a sentir odio y menosprecio por aquellos para quienes tenemos que trabajar y de quienes depende nuestra subsistencia, que sepamos ver que ellos también son hijos de Dios, que seamos capaces de pedir por ellos, porque no se vean atrapados en los pecados del egoísmo, de la avaricia y la soberbia, a la vez que nosotros no caigamos en los pecados de la ira y la envidia.
Asimismo te imploramos porque podamos ser capaces de sentir que trabajamos realmente para Dios, que seamos capaces de ver más allá de aquellos que cada día nos dirigen en nuestra labor y que somos en realidad mayordomos de aquellos bienes que Dios nos encomienda, entre los cuales está aquello que ganamos con nuestro trabajo, que debemos realizar dignamente nuestro trabajo porque con ello glorificamos a Dios y damos testimonio ante los demás de nuestra fe, de nuestro compromiso y de nuestra esperanza. Amén.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Sobre el libro de Eclesiastés.
Eclesiastés significa hombre de asamblea, y se especula con que pudo ser el mismo rey Salomón quien lo escribiera en su vejez como un legado a su pueblo, y principalmente a los jóvenes, pero que supone un mensaje de sabiduría para toda la humanidad sin excepciones. Puesto que Salomón había pedido a Dios que le concediera Sabiduría en el ejercicio de su poder, y una consecuencia lógica es el deseo de propagación y difusión de esa sabiduría al resto de su pueblo.
En este libro el autor busca mediante su sabiduría y experiencia el sentido de la experiencia humana.
Contrasta las virtudes de la sabiduría con la necedad. Comprueba que existe la injusticia en la tierra y termina el libro aconsejando a obedecer a Dios.
En este texto vemos como en su primera parte de una sentencia inicial Ecle. 3:1, se desarrolla una serie de ellas que agrupadas suponen una explicación de la inicial Ecle. 3:2-8. utilizando una serie de antítesis que amplían la información que da la inicial.
En la segunda parte se hace una pregunta inicial que no espera respuesta, es sumamente retórica, ya que a continuación se nos da la respuesta en forma de una enumeración de descripciones acerca de lo que el hombre puede obtener de su trabajo y de lo que puede esperar de Dios. Siendo la respuesta a lo primero un fuerte pesimismo que enlaza con la muerte y lo que el hombre puede saber de ella y que supone una llamada a la renuncia, mientras que define con alegría y esperanza lo segundo.
En este libro el autor busca mediante su sabiduría y experiencia el sentido de la experiencia humana.
Contrasta las virtudes de la sabiduría con la necedad. Comprueba que existe la injusticia en la tierra y termina el libro aconsejando a obedecer a Dios.
En este texto vemos como en su primera parte de una sentencia inicial Ecle. 3:1, se desarrolla una serie de ellas que agrupadas suponen una explicación de la inicial Ecle. 3:2-8. utilizando una serie de antítesis que amplían la información que da la inicial.
En la segunda parte se hace una pregunta inicial que no espera respuesta, es sumamente retórica, ya que a continuación se nos da la respuesta en forma de una enumeración de descripciones acerca de lo que el hombre puede obtener de su trabajo y de lo que puede esperar de Dios. Siendo la respuesta a lo primero un fuerte pesimismo que enlaza con la muerte y lo que el hombre puede saber de ella y que supone una llamada a la renuncia, mientras que define con alegría y esperanza lo segundo.
domingo, 16 de mayo de 2010
Curioso.
No hay iglesia protestante que no autorice e incluso aconseje el que sus pastores sean casados. De hecho en muchas de ellas es una condición para ejercer el pastorado.
Por ello no me ha dejado de causar sorpresar el saber que la reina Isabel I de Inglaterra, que se proclamó como gobernadora suprema de la Iglesia de Inglaterra, y que por tanto protegió y auspició a todos los refugiados protestantes que llegaron a su país, era totalmente reacia y combativa con el hecho de que los clérigos se casaran.
De nada servía mostrarle los textos de Pablo y Hechos donde se muestra claramente que en los primeros tiempos de la iglesia los diáconos de la iglesia se podían casar sin problema. Ella se oponía totalmente.
Postura que debía desconocer Casiodoro de Reina, pues por casarse durante su estancia en la isla perdió la pensión real de 60 libras al año que le había concedido la reina. O tal vez no lo desconocía y pudo más la fe que el interés.
Por ello no me ha dejado de causar sorpresar el saber que la reina Isabel I de Inglaterra, que se proclamó como gobernadora suprema de la Iglesia de Inglaterra, y que por tanto protegió y auspició a todos los refugiados protestantes que llegaron a su país, era totalmente reacia y combativa con el hecho de que los clérigos se casaran.
De nada servía mostrarle los textos de Pablo y Hechos donde se muestra claramente que en los primeros tiempos de la iglesia los diáconos de la iglesia se podían casar sin problema. Ella se oponía totalmente.
Postura que debía desconocer Casiodoro de Reina, pues por casarse durante su estancia en la isla perdió la pensión real de 60 libras al año que le había concedido la reina. O tal vez no lo desconocía y pudo más la fe que el interés.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)