“Un cristiano es libre, dueño y señor de todas las cosas y no está sometido a nadie. Un cristiano es un esclavo sujeto a prestación personal en todas las cosas y está sometido a todos” Martín Lutero. 1520

martes, 15 de junio de 2010

¿Cuáles son las principales características de una teología que describa e interprete la misión de Dios y que al mismo tiempo sea sana y misional (ayude a movilizar para el desarrollo de una práctica misionera)?

Una teología con estas características debe estar formada por la influencia de las múltiples áreas de la teología como el evangelismo, la eclesiología, acción social, enseñanza teológica, apologética, hermenéutica, etc. así como otros campos como la sociología, historia, economía, religiones comparadas, etc. Así debemos integrar todos esos saberes tan diversos como numerosos en nuestra actividad de misión, todo ello aderezado con nuestra espiritualidad, afirmación de la existencia de Dios y compromiso cristiano.

Para evitar que se vuelva una ciencia que se estudia a si misma y que no pasa de ahí, hay que tener en cuenta que debe establecer su centro de referencia en Jesucristo y su misión, por tanto se verá a si misma como colaboradora de la misión de Jesucristo por el poder del Espíritu Santo.

Esta teología debe servir para analizar si las prácticas actuales o que se estudia implantar analizando si son prácticas que sitúan a Jesucristo como centro de su actividad y finalidad.

Debe servir asimismo para estimular en el creyente, que por el hecho de serlo ha de verse involucrado en la actividad de misión, un estilo de pensamiento teológico y una conciencia misionera.

El creyente debe verse a si mismo situado en Jesucristo y dispuesto a una actividad que le va a llevar a otros puntos sirviéndose de sus conocimientos de otras ciencias y disciplinas de estudio, pero tras lo cual volverá nuevamente a Jesucristo, desde donde partió.

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