“Un cristiano es libre, dueño y señor de todas las cosas y no está sometido a nadie. Un cristiano es un esclavo sujeto a prestación personal en todas las cosas y está sometido a todos” Martín Lutero. 1520

miércoles, 12 de enero de 2011

Salir.

No hace falta ser muy perspicaz para darse cuenta de que una iglesia con las puertas abiertas puede atraer a dos o tres curiosos a lo largo del día. Muchos podrán mostrar interés pero el temor, la timidez o simplemente las prisas harán que desistan de entrar y permanecer aunque sólo sea unos minutos en el interior de un templo.

Se habla de que Gaudí pensó que los retablos en el interior de los templos sólo se mostraban a la vista de los que estaban dentro, pero no a los que permanecían fuera de la iglesia. Por ello hizo colocar los retablos en la fachada del templo de la Sagrada Familia.

Hoy en día hacer algo así es prácticamente imposible para la inmensa mayoría de las iglesias, pero habría un remedo mucho más barato, cómodo y bastante eficaz. Bastaría con colocar en la puerta de cada iglesia, tampoco harían falta grandes dimensiones, un cartel con un versículo bíblico que se iría renovando periódicamente.

Aquellos que jamás entrarían en la iglesia no podrían evitar leerlo cada vez que pasaran junto a ella, e incluso es probable con el trascurso del tiempo más de un peatón se viera movido a entrar en la iglesia, a preguntar, o, mejor aún, a continuar la lectura bíblica en su casa.

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