“Un cristiano es libre, dueño y señor de todas las cosas y no está sometido a nadie. Un cristiano es un esclavo sujeto a prestación personal en todas las cosas y está sometido a todos” Martín Lutero. 1520

martes, 2 de noviembre de 2010

Que se aclaren.

Lejos de mí el ánimo de convertirme en un testigo de Jehová, pero cada vez que cae en mis manos una Atalaya o un ¡Despertad! no puedo por menos que echarles un vistazo porque no falta ejemplar en el que se pueda contemplar alguna curiosidad.

En la Atalaya de 15 de febrero de 2010, se indica los inconvenientes que se producen cuando se vive en un mismo domicilio con personas con las que no hay parentesco. Se advierte especialmente cuando los sexos son diferentes, pero lo que llama mi atención es que también se advierte acerca de que sería pecaminoso que una pareja divorciada continuara cohabitando bajo el mismo techo, ya que existiría el riesgo de que mantuvieran relaciones inmorales.

Es de suponer que para la iglesia católica no existiría tal inconveniente, porque lo normal y habitual es que para ella no exista tal ruptura, con lo cual hasta debería alentar tal cohabitación, pero me pregunto qué opinarán acerca de tan peliaguda situación las iglesias protestantes. Ardo en deseos por empezar a preguntar. No veo fácil la respuesta, aunque supongo que una respuesta común será mencionar que depende de cada caso.

Tampoco puedo dejar de mencionar que al parecer esta organización permite que un creyente bautizado se rebautice cuando piense que en el primer bautismo se hallaba en pecado grave o no conociendo lo suficiente las doctrinas básicas. Pero unas páginas más tarde, página 24, en otro artículo dice exactamente: “el bautismo es un suceso único en la vida…” ¿Quién se aclara?

No hay comentarios: