“Un cristiano es libre, dueño y señor de todas las cosas y no está sometido a nadie. Un cristiano es un esclavo sujeto a prestación personal en todas las cosas y está sometido a todos” Martín Lutero. 1520

martes, 14 de septiembre de 2010

Gobernantes.

Sin duda a más de uno le surge la duda acerca del grado de respeto que debemos a nuestras autoridades.

Imaginémonos el supuesto de que uno de nuestros gobernantes tuviera un lío amoroso. Muchos de nuestros conciudadanos no se escandalizarían. Es obvio que es algo que está a la orden del día. Pero supongamos que ese “lío” lo tuviera con su propia hermana.

Entonces la cosa cambiaría. Eso ya rompería muchos tabúes y prejuicios bien asentados (al menos hasta la fecha)

¿Merecería en ese caso tal gobernante nuestro respeto?

Pues ante un dilema así se encontró Pablo cuando fue juzgado por Agripa II, y pese a ello no tuvo inconveniente en llamar rey a tan inmoral gobernante.

Es evidente que ese respeto demostrado por Pablo no se dirigía hacia la persona de Agripa, sino que más bien demostró el debido respeto al cargo ostentado por ese incestuoso personaje.

Aunque es algo difícil en los tiempos que corren, sería conveniente tener en cuenta tal ejemplo al hablar de nuestros gobernantes, y si dudamos de si vamos a ser capaces de mantener el debido respeto (al cargo) siempre queda la opción de permanecer callados.

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