“Un cristiano es libre, dueño y señor de todas las cosas y no está sometido a nadie. Un cristiano es un esclavo sujeto a prestación personal en todas las cosas y está sometido a todos” Martín Lutero. 1520

lunes, 20 de octubre de 2008

Pasando por taquilla.


Es increíble comprobar día a día como tenemos todos al “viejo hombre” agazapado dentro de nosotros.

Ayer mismo, al salir de trabajar y prácticamente ya en el andén del metro, me di cuenta que por error había llevado conmigo la llave de mi puesto de trabajo. Llave que siempre debe permanecer allí para los sucesivos turnos. Ello me obligó a volver a salir y depositar la llave donde debía.

En esos momentos estaba bastante enojado, en parte por la pérdida de tiempo y más aún porque debía volver a pagar el billete. En esos momentos hasta tuve la tentación de saltar el torno. Me sentía justificado poraue, total, ya había pagado por ese viaje y si alguien me requería mi título de transporte lo podría exhibir sin problema. Y es que si hay algo que se le da sumamente bien al ser humano es buscar justificaciones para sus acciones: Ya había pagado, no había perjudicados, por la noche nadie iba a ser testigo, etc, etc...

Pero según devolvía la llave díscola a su lugar me di cuenta de que el enfado que estaba soportando era un poco exagerado teniendo en cuenta el importe perdido (0,70€), que todo aquello era provocado por un despiste mío, que tal vez me enfurecía más el no poder echarle la culpa a nadie, que hubiera sido mucho peor si me hubiera dado cuenta de mi error al llegar a casa o simplemente no apercibirme de ello.

Así que decidí tranquilizarme, o al menos intentarlo. Agradecí interiormente a Dios el haberme permitido ser capaz de darme cuenta de que por el dinero que no da ni para tomarse una cerveza me había afligido cuando me gastaba importes mucho mayores en auténticas nimiedades. Perdí perdón por ello y decidí aumentar en 0,70€ el importe de la ofrenda del próximo domingo. Lo siento por el pastor, que tendrá que utilizar los incómodos decimales al hacer las cuentas.

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