Hasta hace pocos años parecía que la Teología de la Liberación estaba definitivamente difunta. La caída del bloque socialista le habría asestado un golpe mortal del que definitivamente podría recuperarse. No quiero decir que los dirigentes socialistas apoyaran financieramente a este grupo de teólogos, pero sí parece claro que los que recibían ayudas eran los diversos grupos guerrilleros revolucionarios que operaban por América del Sur, y eran unos cuantos de aquellos teólogos los que justificaban y alentaban intelectualmente a esos grupos. Pero no sólo de ideas vive el hombre. En cuanto se han acabado los dólares los movimientos revolucionarios han entrado en un declive del que sólo parece que les pueda sacar el petróleo de Chavez. Cuba, que en su momento también fue buena patrocinadora, bastante tiene con mantenerse ella sola a duras penas.
El lema fundamental de esta teología es la opción preferencial por los pobres. O sea, que no excluyen a los ricos del Reino de los Cielos, pero visto que Cristo mismo dijo que lo tenían más difícil que un camello intentando pasar por el ojo de una aguja, pues para qué molestarse con ellos. De hecho su libro de la Biblia preferido no es ninguno de los evangelios, sino el libro de Éxodo, paradigma del pueblo que se libra de la opresión y logra con ímprobos esfuerzos la libertad prometida por el Dios redentor.
Pero fijándonos en los evangelios vemos como Cristo se dirigió a los pobres, pero tras muchos milagros a ni uno de ellos libró de sus penurias económicas. Más aún, no tuvo empacho en proclamar que pobres siempre habría entre sus discípulos.
Además Cristo fue y es tan difícil de clasificar que aparte de dirigirse a pobres, prostitutas, enfermos, etc., también tuvo palabras de consuelo y salvación para militares o publicanos (los banqueros de la época) Tantos a unos como otros les pidió que dejaran su vida anterior y no pecaran más, porque pecan por igual y con las mismas consecuencias el rico como el pobre, y es que Dios no hace acepción de personas. Malo si antes de proclamar el evangelio nos fijamos en la cartera del que ansía salvación.
miércoles, 20 de agosto de 2008
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