En una de las islas del Pacífico sur, un niño de 13 años demostró una óptima actitud de adoración:
Trajo un gran pez que había pescado y le dijo al anciano de su iglesia que ese era su diezmo. Luego le preguntó cómo debía proceder con el pez. El anciano le explicó lo que debía hacer y lo felicitó por haber pescado diez peces.
El niño respondió: "¡Todavía no! Este fue el primero que pesqué. Los otros continúan en el mar, y estoy yendo a pescarlos ahora".
jueves, 18 de noviembre de 2010
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