Federico el Grande de Prusia invitó a su corte a Voltaire. En un banquete en Chevens, el famoso descreido comenzó a hablar contra el cristianismo.
Con marcada superchería, dijo:
-Vendo mi silla en el cielo por un thater prusiano. (moneda)
Entre los presentes se encontraba un consejero del monarca, fiel cristiano, quien respondió a Voltaire diciendo:
-Señor, usted se encuentra en Prusia, y de acuerdo con las leyes, quien desea vender algo, debe probar que es su propietario. ¿Tendría usted la bondad de probar que usted tiene un asiento en el cielo? Yo lo compraría a cualquier precio.
Y el superchero Voltaire tuvo que cerrar la boca.
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